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Dios transformará esta iglesia

March 4, 2021

La Iglesia Evangélica Luterana en América. Ese es nuestro nombre. Al menos dos secciones de nuestro nombre, “Evangélica” e “Iglesia”, o son incomprendidas, o son piedra de tropiezo para un porcentaje significativo de la población estadounidense.

Un sondeo realizado por Pew informa que más de un quinto del público estadounidense —y un tercio de aquellos menores de 30 años— no tienen afiliación religiosa. Estos son los “no-afiliados”. Los que no tienen afiliación religiosa, ya sea que nunca hayan ido a una iglesia o que hayan dejado de asistir a la iglesia, no tienen una impresión favorable de ésta. Les parece extremista, llena de hipócritas, sentenciosa, anti-ciencia, anti-intelectual, dogmática, demasiado preocupada por la moralidad de otras personas, ingenua y alejada de la realidad. ¡Ay!

A los ojos de los “no-afiliados”, la ELCA es parte del montón.  Aunque no somos perfectos, y algunas de las características de la iglesia se aplican a nosotros en distintos momentos, tenemos una teología basada en un evangelio liberador de Jesucristo que es el euangelion— las buenas nuevas. La palabra “Evangélica” en nuestro nombre señala el amor transformador de Jesús, la reconciliación, la libertad, la gracia. Es expansiva, para todos y para toda la creación. No requiere de nuestro esfuerzo o nuestro mérito, sólo de nuestra confianza en la promesa de Dios.

No es ingenua. Las Escrituras, Martín Lutero, Dietrich Bonhoeffer y otros veían con claridad la realidad del pecado humano y la ruptura, y sus consecuencias devastadoras para las personas, los grupos de personas y la creación. Hay juicio, pero es de Dios, no nuestro. Nuestra comprensión evangélica de la palabra de Dios es que ésta es tanto ley como Evangelio, y tanto juicio como promesa. No somos una iglesia antinomia en la que todo es aceptable.

Recuerdo que a mis estudiantes de catecismo se le apagaba un bombillo en la cabeza cuando estaban aprendiendo sobre la gracia. ¿Nos da la gracia licencia para hacer lo que queramos? Pablo tuvo que abordar la misma línea de pensamiento en la carta a los Romanos. No. La gracia hace posible que seamos honestos con nosotros mismos y que enfrentemos nuestro pecado, porque el Espíritu nos otorga el espacio, el tiempo y el deseo de pasar de nuestro pecado a la fuente de vida.

Nuestro testimonio evangélico está lleno de paradojas— somos santos y pecadores al mismo tiempo. Sí; hay hipocresía en la iglesia— ¡bienvenidos a la humanidad! Pero también hay belleza y amor, derramados por el Espíritu, en corazones a veces tercos y quebrantados. Hay ley y Evangelio. Somos a la vez perfectamente libres y señores de todo, y esclavos y siervos de todo (La libertad del cristiano de Lutero).

Nuestro testimonio evangélico es que Dios dijo que la creación era buena; que se nos ha dado el don de la curiosidad que nos obliga a estudiar el mundo natural, a participar en la investigación científica. Cuanto más sepamos sobre la creación, más nos acercamos al Creador. No somos anti-intelectuales; después de todo, Lutero era profesor universitario.

Resulta que conozco a algunos millennials que tuvieron conversaciones con sus vecinos no afiliados. Estas conversaciones fueron abiertas e interesantes. Los vecinos no afiliados tenían las impresiones de la iglesia que se mencionaron anteriormente, pero también sabían que sus amigos millennials servían en el ministerio de Jóvenes Adultos en Misión Global y eran activos en su congregación. Los no-afiliados estaban tratando de conciliar sus impresiones de la iglesia con su experiencia con luteranos reales, uno de los cuales es científico. Sin esa relación, los no-afiliados nunca habrían conocido un verdadero testimonio evangélico de la buena noticia liberadora de Jesús.

En este número han leído acerca de la Futura Iglesia (página 20). Dios nos está llamando a esta emocionante misión, y el Espíritu activará a cada uno de nosotros para invitar a las personas a conocer el camino de Jesús y descubrir la comunidad, la justicia y el amor. La ELCA puede mantener nuestro testimonio evangélico, que es un rostro alternativo del cristianismo, no para la supervivencia institucional, sino para que más personas experimenten el profundo amor de Jesús, sean transformadas y liberadas por ese amor, y “trabajen por la justicia y la paz”. (Evangelical Lutheran Worship, Santo Bautismo).

Esta misión requerirá de todos nosotros, y esto significa relaciones reales con personas reales dirigidas por un Dios encarnacional. Creo que Dios transformará esta iglesia.

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