Nuestra esperanza real y verdadera

November 30, 2023

Hay una maldición de procedencia desconocida que dice: “Que vivas en tiempos interesantes”.

En noviembre celebramos el Día de Acción de Gracias, y en este nos alegramos por lo que tenemos y damos gracias por la generosidad de la tierra. Es un tiempo para que las familias se reúnan y renueven los lazos entre generaciones. Es una festividad que pueden celebrar todas las personas de fe y las que no son de ninguna fe, con excepción de los nativos americanos, quienes observan el cuarto jueves de noviembre como un Día de Duelo Nacional. La llegada de los colonos europeos y la historia de la hospitalidad en Plymouth no dieron lugar a una coexistencia pacífica, sino que fue otro acontecimiento en la larga historia de muertes, incumplimientos de tratados y el intento sistemático de suprimir la cultura y la religión nativas.

El Adviento y la Navidad llegan en diciembre. Este es un tiempo de esperanza y expectativa. Una vez ni madrastra creó una tarjeta de Navidad que tenía una foto de todos los nietos sobre una leyenda que decía: “La Navidad es para los niños”. Sin embargo, esta Navidad habrá cientos de niños israelíes y palestinos ya asesinados, y más niños en peligro. Los niños armenios, los niños sudaneses, los niños ucranianos, los niños de nuestras propias comunidades y escuelas atrapados en la violencia y la muerte que nosotros, los adultos, no podemos terminar.

Vivimos tiempos interesantes. Complejos, tensos, mortales. Todo nos llega demasiado rápido y es demasiado intenso. Al mismo tiempo seguimos haciendo todas las labores ordinarias de la vida cotidiana. Vamos a trabajar. Limpiamos la casa, y paleamos la nieve de la acera. Vamos a la tienda de comestibles. Chequemos nuestro correo electrónico. Pagamos las cuentas. Seguimos adelante. Estas cosas, aparentemente cotidianas, en realidad nos mantienen unidos en lo que tratamos de dar sentido a todo lo que sucede a nuestro alrededor.

En su éxito “Is That All There Is?” [¿Eso es todo lo que hay?] de 1969, Peggy Lee presenta una visión nihilista de la vida. El hogar, las relaciones, la vida, no hay nada más que ver. Hay que seguir adelante. Cuando ella era una niña llegó a ver cómo se incendió su casa, y reflexión fue: “¿Eso es todo lo que hay?” Cuando se enamoró y ese amor lo era todo para ella, y la relación terminó, su reflexión fue: “¿Eso es todo lo que hay?”. Cuando llegó al final de su vida, su reflexión fue: “¿Eso es todo lo que hay?”


En este mundo que Dios ama tanto, en nuestra rebelión que ocasiona una crueldad indescriptible, en nuestras acciones casuales e irreflexivas que lastiman a otros, Dios ha elegido encarnarse en Jesús. Esta es la increíble promesa de la Navidad y que se cumple en Semana Santa


Estos tiempos “interesantes” pueden arrastrarnos a ese mismo estado de ánimo. Yuxtapuesto a la presión implacable de estar alegres, de cantar “Al mundo paz”, de proclamar y oír proclamar que el año de gracia del Señor está cerca, miramos al mundo, a la vida y a la muerte que nos rodean y podríamos decir: “¿Qué sentido tiene todo esto?”

Immanuel Kant, un filósofo alemán del siglo XVIII, argumentó que el objetivo de la humanidad es alcanzar la felicidad y la virtud perfectas. Él creía que se debe suponer que hay vida después de la muerte para que esto sea posible, y que se debe suponer que existe un Dios que lo posibilita. En resumen, nunca lograremos hacer esto en nuestro tiempo o en nuestras luchas humanas, independientemente de cuán nobles sean. Pero Dios, el Señor de las posibilidades infinitas, ofrece una vida y un futuro prometedores. Decimos no y detenemos repentinamente los límites de la vida en este mundo. Dios dice que sí y nos lleva más allá de los límites que nos hemos impuesto al reino ilimitado del amor de Dios y la justicia.

¿Cómo Dios ha dado a conocer esto? ¿Cómo lo recibimos? Dios no vacila ante nuestra rebelión y la devastación que le sigue. Dios no es ajeno al asesinato de inocentes a través de todas las edades; Raquel llora por sus hijos. La matanza de los inocentes. La Shoah. La violencia armada en Chicago y en comunidades y escuelas de todo Estados Unidos. Señor, ten piedad.

Pero oiga esto: en este mundo que Dios ama tanto, en nuestra rebelión que ocasiona una crueldad indescriptible, en nuestras acciones casuales e irreflexivas que lastiman a otros, Dios ha elegido encarnarse en Jesús. Esta es la increíble promesa de la Navidad y que se cumple en Semana Santa. Este no es un dios lejano. Este es Dios con nosotros, un Dios que preferiría morir antes que perder a uno solo de nosotros. Un Dios que iría al infierno y regresaría para traernos de vuelta a su abrazo amoroso. Esta es nuestra esperanza real y verdadera.

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