Editor’s note: Despite the danger, droves of Central American children and families continue migrating to the United States in search of a better life. Living Lutheran spoke with Medardo Ernesto Gómez Soto, bishop of the Salvadoran Lutheran Church, about the humanitarian crisis in El Salvador, Honduras and Guatemala—and the church’s response.  

Living Lutheran: What is the current situation in your country? Why are Salvadorans migrating to the U.S.? 

Gómez Soto: In El Salvador there is a lot of violence happening, which produces fear in the population and a situation of instability. … Parents try to save their kids, sending them out of the country. If complete families are able, they also try to migrate. It doesn’t matter the risk—it doesn’t matter the walls, and police and immigration patrols they will face on the way since this is about life and protecting life. People do whatever it takes to cross.  

I, personally, call it the exodus of the people of God. It is not only a mass of people fleeing the country—these are the people of God. I say this because I very often am asked to pray. … We pray together Psalm 121 so that God will walk along with them. 


I, personally, call it the exodus of the people of God. It is not only a mass of people fleeing the country—these are the people of God.


How is the church responding to this crisis? 

As a church we cannot only be spectators. We need to act; we need to respond to the crying of the people. In our church we have a program that we call “The Migrant Pastoral.” We work with families who are suffering because of migration, and we try to turn pain and suffering into hope.  

I witnessed God’s response to our prayers and crying by seeing the ELCA implementing the AMMPARO program (Accompanying Migrant Minors with Protection, Advocacy, Representation and Opportunities). AMMPARO is a way of accompanying the churches in Central America so they can help the people. … The ELCA, on behalf of God, is doing some prophetical work by opposing people who are anti-immigrants. We also want to give thanks for those congregations who have declared [themselves] sanctuary congregations. 

Describe the church’s microenterprise program, which receives funding from AMMPARO. 

Young people are one of the most affected sectors of the population because of [gang] violence in El Salvador. … Through those entrepreneurial initiatives, we train young people in specific areas so they can thrive. These kinds of initiatives help young people, on one hand, not to migrate to the States, to stay in El Salvador, but it also prevents them from getting involved in gangs and violence.  

The ELCA approved the AMMPARO strategy in 2016. What has changed since? Have you seen signs of hope?  

What we have been able to do through AMMPARO is bring relief to the suffering. … In El Salvador, for example, the reality is that most of the people are in survival mode. … I would define AMMPARO as hope. We have said that AMMPARO helps us, not to live but to survive.  

La entrevista en español  

Nota del editor: A pesar de los peligros, hordas de niños y familias centroamericanas continúan migrando hacia los Estados Unidos en busca de una vida mejor. Living Lutheran conversó con Medardo Ernesto Gómez Soto, obispo de la Iglesia Luterana Salvadoreña, acerca de la crisis humanitaria en El Salvador, Honduras y Guatemala—y la respuesta de la iglesia.  

Living Lutheran: Por qué la gente emigra de El Salvador? 

Gómez Soto: En El Salvador ocurre mucha violencia, y ésta produce desestabilización, temor, y mucho miedo en la población. Los padres tratan de salvar a sus hijos y son capaces de enviarlos fuera del país; y familias completas, si pueden hacerlo, tratan de emigrar. No importan el peligro ni las dificultades que haya en el camino, no importan los muros ni los problemas que surjan, como el ejército o la policía, como se trata de la vida las personas quieren vivir, y en forma ingeniosa logran pasar. 

Personalmente llamo a esto el éxodo del pueblo de Dios. No sólo se trata de una masa de personas que caminan, sino que son el pueblo de Dios. Digo esto porque muy a menudo me buscan para orar, y rezamos el Salmo 121 para que Dios los acompañe.  


Personalmente llamo a esto el éxodo del pueblo de Dios. No sólo se trata de una masa de personas que caminan, sino que son el pueblo de Dios.


Cómo está respondiendo la iglesia a esta crisis? 

Como iglesia no podemos quedarnos sólo a la expectativa. Tenemos que actuar, tenemos que hacer algo, tenemos que responder a ese dolor que vemos y sentimos en la gente. Tenemos en la iglesia un programa llamado “La Pastoral del Migrante”. A través de este programa atendemos a las familias y procuramos buscar ayuda a su dolor, tratando siempre de convertir el dolor en esperanza. 

Fui testigo de la respuesta de Dios cuando la ELCA implementó el programa AMMPARO (Acompañamiento de Menores Migrantes con Protección, Incidencia, Representación, y Oportunidades). AMMPARO es el acompañamiento a las iglesias para que puedan ayudar a su gente. La ELCA no está de acuerdo con las leyes anti-inmigrantes, y como acción profética en el nombre de Dios se opone a los deseos de los antiinmigrantes. 

También queremos dar gracias a las iglesias que se han declarado [ellas mismas] santuarios. 

Describa el programa de microempresa de la iglesia, que recibe fondos de AMMPARO. 

Los jóvenes representan uno de los sectores más afectados por la situación de violencia [de pandillas] en el país. A través de esta iniciativa de microempresa adiestramos a los jóvenes en oficios específicos para que puedan ganarse la vida. Esta es una de las respuestas que debe haber para evitar que los jóvenes participen en la violencia y que emigren a los Estados Unidos. 

La ELCA implementó el programa de AMMPARO [en este caso en El Salvador] en 2016. Ha visto signos de esperanza? 

Sólo podemos decir que la ayuda dada, lo alcanzado, ha sido el consuelo y la atención a emergencias. Por ejemplo, la realidad de mi país es que la mayor parte del pueblo sobrevive. Yo definiría a AMMPARO como esperanza. Ya hemos dicho que nos ayuda, no a vivir, pero sí a sobrevivir.  


Jaime Dubon, ELCA area desk director for Latin America and the Caribbean, assisted with the interview translation and Olivia Acosta offered additional editorial translation assistance.

Jaime Dubón, director administrativo de área para Latinoamérica y el Caribe de la ELCA, ayudó con la interpretación en la entrevista, y Olivia Acosta brindó ayuda adicional de edición.

Erin Strybis
Strybis is a content editor for Living Lutheran and member of Resurrection Lutheran Church in Chicago. When she’s not writing, editing or chasing her toddler, she loves practicing yoga or getting lost in a good book. Find more of Erin’s stories on Instagram (@erinstry) and her blog, www.erinstry.com.

Read more about: